Tan sólo soy una amante más de la literatura, en especial de la poesía, que viene aquí a hacer que las letras dancen al vaivén de los sentimientos.
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jueves, 29 de agosto de 2013
Crecer espiritualmente
Por eso es tan importante dejar que ciertas cosas se vayan.
Soltar, desprenderse. La gente tiene que entender que nadie está jugando con cartas marcadas; a veces ganamos y a veces perdemos. No esperes que te devuelvan algo, no esperes que reconozcan tu esfuerzo, que descubran tu genio, que entiendan tu amor.
Estoy cerrando ciclos. Más bien lo necesito. Y no por orgullo, por incapacidad o por soberbia, sino porque simplemente aquello ya no encaja en mi vida.
Cierra la puerta, cambia el disco, limpia la casa, sacude el polvo.
Olvida ese amor lleno de cicatrices, libérate del pasado tan fastuoso y consigue el peso de no ser. Disfruta de la nueva oportunidad que te da la vida de comenzar de cero en una nueva ciudad en la que nuevas personas llegarán, dónde aprenderás conocimientos para llevar a cabo tu profesión, donde adquirirás experiencias que irán constituyendo la columna vertebral de estos años. No todas las personas tienen la suerte de sentir dónde acaba y empieza un nuevo ciclo.
Deja de ser quien eras y transfórmate en quien eres.
miércoles, 28 de agosto de 2013
Ódiame
Si quieres odiarme ... Adelante, ódiame.
Pero hazlo tan fuerte que te duela.
Ódiame por las veces que te sigo pensando
Ódiame por cada puto te quiero rechazado o por cada mirada lasciva
Ódiame por seguir corriéndome en tu nombre
E intentar imaginar tus besos cuando estoy destrozada.
Ódiame por no ser cobarde y tener claro lo que siento
Por el valor de gritar esto a los cuatro vientos.
Ódiame hasta que la ira se adueñe de ti
Hasta que te destroce el corazón en pedazos
Hasta que se te desgarre el alma
Hasta que ya no sepas quién cojones eres, ni te reconozcas a ti mismo.
Ódiame por las veces que lloré por nosotros
Ódiame también por follarme a otros cuando en realidad me follaba mi soledad
Ódiame hasta el punto de sentir asco por ti mismo
Por no poder volver a amar, ni reír, ni llorar
Por no poder hacerlo sin una sombra de ti.
Y cuando llegues a ese punto
Y estés desangrándote por este amor inconcluso
Tal vez, te sientas como yo.
Pero hazlo tan fuerte que te duela.
Ódiame por las veces que te sigo pensando
Ódiame por cada puto te quiero rechazado o por cada mirada lasciva
Ódiame por seguir corriéndome en tu nombre
E intentar imaginar tus besos cuando estoy destrozada.
Ódiame por no ser cobarde y tener claro lo que siento
Por el valor de gritar esto a los cuatro vientos.
Ódiame hasta que la ira se adueñe de ti
Hasta que te destroce el corazón en pedazos
Hasta que se te desgarre el alma
Hasta que ya no sepas quién cojones eres, ni te reconozcas a ti mismo.
Ódiame por las veces que lloré por nosotros
Ódiame también por follarme a otros cuando en realidad me follaba mi soledad
Ódiame hasta el punto de sentir asco por ti mismo
Por no poder volver a amar, ni reír, ni llorar
Por no poder hacerlo sin una sombra de ti.
Y cuando llegues a ese punto
Y estés desangrándote por este amor inconcluso
Tal vez, te sientas como yo.
Drogadicto de promesas incumplidas
He visto algo;
¿Eres feliz?
Un paso hacia atrás
Y otro corazón que se encoge.
Desordenaré las letras de tu despedida
Para que no signifiquen que te vas
Y en ese andén
Tu nombre en el billete de tren que descarrilé.
Pero...
Tú con ella
Yo sin ti
Y una vez más tú...
Drogradicto de promesas incumplidas.
Afrontar este amanecer- Pablo Hasél
Me ciega la oscuridad de los rayos del sol
En sus sombras puedo ver como otro te besó
Ya me da igual, no olvidaré más quien soy
Encontraré alguna mañana lo que la luna no me da.
Hay un vacío en el cielo, me quiere absorber
Mi semen de duelo blasfemando en otra piel
La vida es cruel, lo subraya el horizonte
Al sistema solar se la suda los mensajes que no me respondes
Y yo ya comprendí que...
Tengo que afrontar este amanecer
Aunque tú ya no estés.
lunes, 26 de agosto de 2013
Cuando la inspiración danza loca...
La inspiración, esa caprichosa ráfaga que llega de repente, sin ser comprendida, valorada ni entendida.
Llega, te mata y se va.
Los más románticos han dado forma a su inspiración de musa, dama o de mujer fatal
Los más oscuros de porros, alcohol y drogas
Los creyentes la identifican tambíén con la fe en el Dios que creen
Pero sólo los más afortunados le otorgan la forma de una persona concreta.
Yo la definiría exactamente así, como una ráfaga, ya que cuando llega...
Cosquilleo
Sentimientos
Lágrimas
Fracaso
Nostalgia
Soledad
..... Ideas, sentimientos o vivencias que ni te acuerdas que sentías o que pasaste por ellas, por eso te esfuerzas en captar esa sensación al vuelo para que no vuelva a caer en el olvido más absoluto.
Pero la inspiración es caprichosa, maliciosa, juguetona, cobarde; cobarde porque sólo aparece en los momentos frágiles, y es cuando te inunda con su luz, y te ilumina para hacerte ver la oscuridad y la mierda corrosiva de tu interior.
Siempre te deja con ganas de más (de ahí que muchos la identifiquen a una mujer) ya que cuando estés en el momento de la cumbre, del éxtasis literario, a punto de rozar el cielo de la escritura con tu bolígrafo se esfumará igual que como vino, sin saber cómo, por dónde ni porqué.
Sólo te quedará esperar a que vuelva, y créeme, siempre vuelve, vuelve para poner tu jodido corazón patas arriba, para que te des cuenta que nada y todo tiene sentido a la vez, para hacerte sacar lo más hermoso de tu corazón al igual que lo más obsceno, pervertido y morboso. Pero lo más importante de todo, vuelve para hacerte sentirte vivo.
Poesía
Hoy en día se concibe la poesía como algo ''cursi'' o ''pasado de moda'' evocando incluso a esa lírica medieval de castillos, princesas y dragones.
Si algo he aprendido a lo largo de estos años es que la poesía es uno de los recursos más libres y duraderos que existe. No tiene necesidad de someterse a convenciones sociales, ni de ser grandilocuente, solemne o retorcida; la poesía es simplemente poesía y en cada persona toma una forma y un contenido diferente.
Para mí poesía es
Tu sonrisa cuando me miras
Nuestro roce bajo unas sábanas
Tus labios bajando por mi ombligo
Mi gemido gritando tu nombre
Tus ojos clavados en los míos
En definitiva, tú eres mi poesía.
También siento poesía en un pájaro alzando el vuelo, un rayo de sol que emerge después de una temporada en penumbra o un puño en alto gritando libertad.
Para mí poesía es todo aquello que emociona, inspira o hace mejor persona; puede materializarse en un pequeño detalle, una simple mirada.
No tiene límites, espacio ni tiempo, no alcanza descripción posible. Sólo aquel que es capaz de sentirla dentro de sí mismo sabrá de lo que estoy hablando.
Y ahora, después de leer esto pregúntate... ¿Qué es para mí poesía?
martes, 1 de mayo de 2012
Parte 2
Siempre prometió no enamorarse de ningún hombre, ni cometer el error de casarse e ir a vivir con él.
Aunque aún así sus propios planes no la convencían mucho. ¿De verdad quería estar sola? Con lo cariñosa y sensible que era necesitaba a alguien en dónde apoyarse. Necesitaba que le transmitieran la seguridad de que no fallarían bajo ninguna circunstancia y en definitiva, necesitaba sentirse querida.
Entonces pensó mejor que viviría con alguno de sus amigos en vez de sola. Pero a partir de la edad dorada de los veintitantos todos estaban comprometidos con sus respectivas parejas incluyendo la convivencia con ellas.
Nunca le había sentado mal ser la soltera del grupo, había sido testigo como cada uno de sus amigos se echaban novio y de como cada vez la cosa se ponía más seria.
No os preguntéis por qué, ella no deseó nunca esa vida. Todos los intentos de emparejarla con alguien habían fracasado, ya sea porque ella no ponía ganas o porque no existía ningún hombre que consiguiera acoplarse a ella. Quizás fueron las dos cosas, pero todos los intentos fracasaron, y el fracaso dio paso a la frustración. Frustración porque no tenía capacidad de aceptación de los fracasos, ya fueran sentimentales o de otro ámbito. Eso le llevaba a preguntarse a veces por qué no podía tener a una persona mínimamente especial que le llenara la vida y le hiciera olvidar esa soledad tan puta que cada vez sentía más cercana. No pedía una pareja formal, principalmente porque no la quería, pero sentía la necesidad de saber que existía alguien capaz de entenderla, de sacarla de quicio con las chorradas más absurdas, de conquistarla cada día con los detalles mas pequeñitos y de echarle el polvo más salvaje y placentero de su vida cuando los problemas le abrumaran.
A lo largo de su adolescencia fueron pasando hombres, y digo pasar porque ninguno se quedó. Pasaron como estrellas fugaces pero ninguno consiguió dejar su estela. Sólo uno.. aquella excepción que confirma la regla, pero desde luego que, ese uno, jamás lo contará. Digo hombres porque ella siempre se fijó en los mayores.
Tal vez ese fue su error, su mal ojo para escoger, su instinto innato de masoquista que le hacía toparse con los más desagradableshijosdeputas que os podáis imaginar. Eso pensaba ella, exactamente igual que todas las chicas a las que alguno les había salido rana.
Vivió demasiado cerca el desamor de su familia, fue testigo de como el amor se volvió en el odio más incomprensible y destructivo. Eso le hizo ver que no quería esa vida, no quería una vida como la que habían tenido sus padres, llena de amargura, de resentimiento y de reproches sin sentido.
Esas vivencias le hicieron perder la ilusión por las relaciones de pareja, le hicieron asumir que en su vida sólo entrarían hombres de una noche. Lo tuvo tan claro desde el principio... que es triste.
No tardó en darse cuenta de que el sexo vacío se apoderó de su vida. Todo era tan monótono, frío y superficial que llegó a un punto que le aportaba lo mismo tener sexo que ir a la carnicería a comprar unos filetes; Ambos eran trozos de carne que estaban destinados a caer en las garras de cualquiera.
Poco a poco perdió el interés por el sexo, es más, lo aborreció con todas sus fuerzas. Sentía que todos los hombres se le acercaban por lo que su cuerpo podía ofrecerles y pensar lo que esperaban de ella le hacía sentir repulsión sobre sí misma.
No disfrutaba, lo hacía más por protocolo, por sentirse deseada y admirada, y aunque los hombres perdían los pantalones por ella se aburrió pronto. No podía esperar otra cosa, ella nunca se impuso como nada más, les dejó claro sus objetivos y los cumplía mientras los otros se relamían por la falta de compromiso.
Jamás esperó sentirse valorada por ellos, sabía que no les importaba nada de piel para dentro, y aunque triste pero cierto, lo asumió sin más.
Cada hombre con el que se acostaba era más patético que el anterior, todos tenían ese aire característico de machito ibérico de... te voy a dar lo tuyo y lo de tu prima! Y al final terminaba como siempre, siendo un polvo insufrible.
Se desmoralizaba porque no comprendía por qué no se sentía realizada, feliz ni satisfecha.
Dejó de fingir y en los que echaba una vez a las mil se mostraba tal y como le hacían sentir, totalmente inexpresiva. Ellos la agobiaban, no entendían su actitud y le atribuían algún tipo de frigidez sin cuestionarse en ningún momento que tal vez ellos tenían la culpa.Puto orgullo de macho cabrío
Ella, sin inmutarse, tan rotunda como siempre, les sentenciaba al cajón de números olvidados a los que no volvería a llamar.
Llegados a ese punto descubrió que le satisfacía más el autoplacer, es decir, la masturbación. Nadie mejor que ella conocía sus puntos débiles, donde había que tocar y donde no, el ritmo y el movimiento que su cuerpo deseaba.
Eliminó a todos los pelmazos que no le aportaban nada más que sexo vacío y desmotivante... y sintió una liberación TAAAAN GRANDE que se juró que nunca más se acostaría con alguien por compromiso, solo porque le gustara de verdad y deseara al 100% fundirse con su cuerpo y estremecerse con cada caricia.
Aunque aún así sus propios planes no la convencían mucho. ¿De verdad quería estar sola? Con lo cariñosa y sensible que era necesitaba a alguien en dónde apoyarse. Necesitaba que le transmitieran la seguridad de que no fallarían bajo ninguna circunstancia y en definitiva, necesitaba sentirse querida.
Entonces pensó mejor que viviría con alguno de sus amigos en vez de sola. Pero a partir de la edad dorada de los veintitantos todos estaban comprometidos con sus respectivas parejas incluyendo la convivencia con ellas.
Nunca le había sentado mal ser la soltera del grupo, había sido testigo como cada uno de sus amigos se echaban novio y de como cada vez la cosa se ponía más seria.
No os preguntéis por qué, ella no deseó nunca esa vida. Todos los intentos de emparejarla con alguien habían fracasado, ya sea porque ella no ponía ganas o porque no existía ningún hombre que consiguiera acoplarse a ella. Quizás fueron las dos cosas, pero todos los intentos fracasaron, y el fracaso dio paso a la frustración. Frustración porque no tenía capacidad de aceptación de los fracasos, ya fueran sentimentales o de otro ámbito. Eso le llevaba a preguntarse a veces por qué no podía tener a una persona mínimamente especial que le llenara la vida y le hiciera olvidar esa soledad tan puta que cada vez sentía más cercana. No pedía una pareja formal, principalmente porque no la quería, pero sentía la necesidad de saber que existía alguien capaz de entenderla, de sacarla de quicio con las chorradas más absurdas, de conquistarla cada día con los detalles mas pequeñitos y de echarle el polvo más salvaje y placentero de su vida cuando los problemas le abrumaran.
A lo largo de su adolescencia fueron pasando hombres, y digo pasar porque ninguno se quedó. Pasaron como estrellas fugaces pero ninguno consiguió dejar su estela. Sólo uno.. aquella excepción que confirma la regla, pero desde luego que, ese uno, jamás lo contará. Digo hombres porque ella siempre se fijó en los mayores.
Tal vez ese fue su error, su mal ojo para escoger, su instinto innato de masoquista que le hacía toparse con los más desagradables
Vivió demasiado cerca el desamor de su familia, fue testigo de como el amor se volvió en el odio más incomprensible y destructivo. Eso le hizo ver que no quería esa vida, no quería una vida como la que habían tenido sus padres, llena de amargura, de resentimiento y de reproches sin sentido.
Esas vivencias le hicieron perder la ilusión por las relaciones de pareja, le hicieron asumir que en su vida sólo entrarían hombres de una noche. Lo tuvo tan claro desde el principio... que es triste.
No tardó en darse cuenta de que el sexo vacío se apoderó de su vida. Todo era tan monótono, frío y superficial que llegó a un punto que le aportaba lo mismo tener sexo que ir a la carnicería a comprar unos filetes; Ambos eran trozos de carne que estaban destinados a caer en las garras de cualquiera.
Poco a poco perdió el interés por el sexo, es más, lo aborreció con todas sus fuerzas. Sentía que todos los hombres se le acercaban por lo que su cuerpo podía ofrecerles y pensar lo que esperaban de ella le hacía sentir repulsión sobre sí misma.
No disfrutaba, lo hacía más por protocolo, por sentirse deseada y admirada, y aunque los hombres perdían los pantalones por ella se aburrió pronto. No podía esperar otra cosa, ella nunca se impuso como nada más, les dejó claro sus objetivos y los cumplía mientras los otros se relamían por la falta de compromiso.
Jamás esperó sentirse valorada por ellos, sabía que no les importaba nada de piel para dentro, y aunque triste pero cierto, lo asumió sin más.
Cada hombre con el que se acostaba era más patético que el anterior, todos tenían ese aire característico de machito ibérico de... te voy a dar lo tuyo y lo de tu prima! Y al final terminaba como siempre, siendo un polvo insufrible.
Se desmoralizaba porque no comprendía por qué no se sentía realizada, feliz ni satisfecha.
Dejó de fingir y en los que echaba una vez a las mil se mostraba tal y como le hacían sentir, totalmente inexpresiva. Ellos la agobiaban, no entendían su actitud y le atribuían algún tipo de frigidez sin cuestionarse en ningún momento que tal vez ellos tenían la culpa.
Ella, sin inmutarse, tan rotunda como siempre, les sentenciaba al cajón de números olvidados a los que no volvería a llamar.
Llegados a ese punto descubrió que le satisfacía más el autoplacer, es decir, la masturbación. Nadie mejor que ella conocía sus puntos débiles, donde había que tocar y donde no, el ritmo y el movimiento que su cuerpo deseaba.
Eliminó a todos los pelmazos que no le aportaban nada más que sexo vacío y desmotivante... y sintió una liberación TAAAAN GRANDE que se juró que nunca más se acostaría con alguien por compromiso, solo porque le gustara de verdad y deseara al 100% fundirse con su cuerpo y estremecerse con cada caricia.
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