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lunes, 26 de agosto de 2013

Cuando la inspiración danza loca...



La inspiración, esa caprichosa ráfaga que llega de repente, sin ser comprendida, valorada ni entendida.
Llega, te mata y se va.

Los más románticos han dado forma a su inspiración de musa, dama o de mujer fatal
Los más oscuros de porros, alcohol y drogas
Los creyentes la identifican tambíén con la fe en el Dios que creen
Pero sólo los más afortunados le otorgan la forma de una persona concreta.


Yo la definiría exactamente así, como una ráfaga, ya que cuando llega...

Cosquilleo
Sentimientos
Lágrimas
Fracaso
Nostalgia
Soledad


..... Ideas, sentimientos o vivencias que ni te acuerdas que sentías o que pasaste por ellas, por eso te esfuerzas en captar esa sensación al vuelo para que no vuelva a caer en el olvido más absoluto.


Pero la inspiración es caprichosa, maliciosa, juguetona, cobarde; cobarde porque sólo aparece en los momentos frágiles, y es cuando te inunda con su luz, y te ilumina para hacerte ver la oscuridad y la mierda corrosiva de tu interior.

Siempre te deja con ganas de más (de ahí que muchos la identifiquen a una mujer) ya que cuando estés en el momento de la cumbre, del éxtasis literario, a punto de rozar el cielo de la escritura con tu bolígrafo se esfumará igual que como vino, sin saber cómo, por dónde ni porqué.

Sólo te quedará esperar a que vuelva, y créeme, siempre vuelve, vuelve para poner tu jodido corazón patas arriba, para que te des cuenta que nada y todo tiene sentido a la vez, para hacerte sacar lo más hermoso de tu corazón al igual que lo más obsceno, pervertido y morboso. Pero lo más importante de todo, vuelve para hacerte sentirte vivo.

Poesía



Hoy en día se concibe la poesía como algo ''cursi'' o ''pasado de moda'' evocando incluso a esa lírica medieval de castillos, princesas y dragones.
Si algo he aprendido a lo largo de estos años es que la poesía es uno de los recursos más libres y duraderos que existe. No tiene necesidad de someterse a convenciones sociales, ni de ser grandilocuente, solemne o retorcida; la poesía es simplemente poesía y en cada persona toma una forma y un contenido diferente.


Para mí poesía es

Tu sonrisa cuando me miras
Nuestro roce bajo unas sábanas
Tus labios bajando por mi ombligo
Mi gemido gritando tu nombre
Tus ojos clavados en los míos

En definitiva, tú eres mi poesía.

También siento poesía en un pájaro alzando el vuelo, un rayo de sol que emerge después de una temporada en penumbra o un puño en alto gritando libertad.
Para mí poesía es todo aquello que emociona, inspira o hace mejor persona; puede materializarse en un pequeño detalle, una simple mirada.
No tiene límites, espacio ni tiempo, no alcanza descripción posible. Sólo aquel que es capaz de sentirla dentro de sí mismo sabrá de lo que estoy hablando.

Y ahora, después de leer esto pregúntate... ¿Qué es para mí poesía?

martes, 1 de mayo de 2012

Parte 2

Siempre prometió no enamorarse de ningún hombre, ni cometer el error de casarse e ir a vivir con él.
Aunque aún así sus propios planes no la convencían mucho. ¿De verdad quería estar sola? Con lo cariñosa y sensible que era necesitaba a alguien en dónde apoyarse. Necesitaba que le transmitieran la seguridad de que no fallarían bajo ninguna circunstancia y en definitiva, necesitaba sentirse querida.
Entonces pensó mejor que viviría con alguno de sus amigos en vez de sola. Pero a partir de la edad dorada de los veintitantos todos estaban comprometidos con sus respectivas parejas incluyendo la convivencia con ellas.
Nunca le había sentado mal ser la soltera del grupo, había sido testigo como cada uno de sus amigos se echaban novio y de como cada vez la cosa se ponía más seria.
No os preguntéis por qué, ella no deseó nunca esa vida. Todos los intentos de emparejarla con alguien habían fracasado, ya sea porque ella no ponía ganas o porque no existía ningún hombre que consiguiera acoplarse a ella. Quizás fueron las dos cosas, pero todos los intentos fracasaron, y el fracaso dio paso a la frustración. Frustración porque no tenía capacidad de aceptación de los fracasos, ya fueran sentimentales o de otro ámbito. Eso le llevaba a preguntarse a veces por qué no podía tener a una persona mínimamente especial que le llenara la vida y le hiciera olvidar esa soledad tan puta que cada vez sentía más cercana. No pedía una pareja formal, principalmente porque no la quería, pero sentía la necesidad de saber que existía alguien capaz de entenderla, de sacarla de quicio con las chorradas más absurdas, de conquistarla cada día con los detalles mas pequeñitos y de echarle el polvo más salvaje y placentero de su vida cuando los problemas le abrumaran.


A lo largo de su adolescencia fueron pasando hombres, y digo pasar porque ninguno se quedó. Pasaron como estrellas fugaces pero ninguno consiguió dejar su estela. Sólo uno.. aquella excepción que confirma la regla, pero desde luego que, ese uno, jamás lo contará. Digo hombres porque ella siempre se fijó en los mayores. 
Tal vez ese fue su error, su mal ojo para escoger, su instinto innato de masoquista que le hacía toparse con los más desagradables hijosdeputas que os podáis imaginar. Eso pensaba ella, exactamente igual que todas las chicas a las que alguno les había salido rana.
Vivió demasiado cerca el desamor de su familia, fue testigo de como el amor se volvió en el odio más incomprensible y destructivo. Eso le hizo ver que no quería esa vida, no quería una vida como la que habían tenido sus padres, llena de amargura, de resentimiento y de reproches sin sentido.
Esas vivencias le hicieron perder la ilusión por las relaciones de pareja, le hicieron asumir que en su vida sólo entrarían hombres de una noche. Lo tuvo tan claro desde el principio... que es triste.
No tardó en darse cuenta de que el sexo vacío se apoderó de su vida. Todo era tan monótono, frío y superficial que llegó a un punto que le aportaba lo mismo tener sexo que ir a la carnicería a comprar unos filetes; Ambos eran trozos de carne que estaban destinados a caer en las garras de cualquiera.
Poco a poco perdió el interés por el sexo, es más, lo aborreció con todas sus fuerzas. Sentía que todos los hombres se le acercaban por lo que su cuerpo podía ofrecerles y pensar lo que esperaban de ella le hacía sentir repulsión sobre sí misma.
No disfrutaba, lo hacía más por protocolo, por sentirse deseada y admirada, y aunque los hombres perdían los pantalones por ella se aburrió pronto. No podía esperar otra cosa, ella nunca se impuso como nada más, les dejó claro sus objetivos y los cumplía mientras los otros se relamían por la falta de compromiso.
Jamás esperó sentirse valorada por ellos, sabía que no les importaba nada de piel para dentro, y aunque triste pero cierto, lo asumió sin más.
Cada hombre con el que se acostaba era más patético que el anterior, todos tenían ese aire característico de machito ibérico de... te voy a dar lo tuyo y lo de tu prima! Y al final terminaba como siempre, siendo un polvo insufrible.
Se desmoralizaba porque no comprendía por qué no se sentía realizada, feliz ni satisfecha.
Dejó de fingir y en los que echaba una vez a las mil se mostraba tal y como le hacían sentir, totalmente inexpresiva. Ellos la agobiaban, no entendían su actitud y le atribuían algún tipo de frigidez sin cuestionarse en ningún momento que tal vez ellos tenían la culpa. Puto orgullo de macho cabrío
Ella, sin inmutarse, tan rotunda como siempre, les sentenciaba al cajón de números olvidados a los que no volvería a llamar.
Llegados a ese punto descubrió que le satisfacía más el autoplacer, es decir, la masturbación. Nadie mejor que ella conocía sus puntos débiles, donde había que tocar y donde no, el ritmo y el movimiento que su cuerpo deseaba.
Eliminó a todos los pelmazos que no le aportaban nada más que sexo vacío y desmotivante... y sintió una liberación TAAAAN GRANDE que se juró que nunca más se acostaría con alguien por compromiso, solo porque le gustara de verdad y deseara al 100% fundirse con su cuerpo y estremecerse con cada caricia.

domingo, 29 de abril de 2012

Parte 1

Era Martes, un Martes cualquiera, uno más de tantos que hay a lo largo de la semana. La gente pasaba, seguía con su vida. Ella les observaba lamentando el haberse quedado estancada mientras los demás avanzaban.
Nunca se preguntó hasta ahora el sentido de la vida, ni el por qué de las desgracias que pasaban en el mundo. Siempre pensó que todos los hechos tenían alguna explicación, y como consecuencia, después de una desgracia sucedía algo muy bueno que lo recompensaba con creces.
Antes, vivía basándose en lo correcto. Era la típica chica que no causaba problemas a nadie y que se callaba demasiadas cosas por no hacer daño. De las que salía con los 2 amigos de toda la vida y a las 9 estaba en casa.
Ahora no se reconocía. Naturalmente, los años le habían hecho cambiar, como a todo el mundo. 


Cambiar no es algo malo, simplemente es distinto, y tenía que aceptarlo.
Voló del nido demasiado pronto, tan llena de ilusiones y coraje que se comía a todo el mundo que se le ponía por delante. Tenía una personalidad francamente arrolladora y aunque era indecisa la idea de independizarse siempre la tuvo bien clara.
Desde que era niña siempre soñó con vivir sola. 
 Lo convencional le asustaba y aburría al mismo tiempo, eso no estaba hecho para ella.

miércoles, 4 de enero de 2012

Una noche productiva




Se sentía sola, como una muñeca frágil y maltratada que se fuera a romper en cualquier momento. Llevaba semanas sin salir de casa porque cada día que pasaba le parecía peor que el anterior y lo único que deseaba era no levantarse nunca de la cama y desaparecer de la faz de la tierra, dejar de existir así sin más. Tenía la cara pálida y los ojos sin ese brillo especial. Andaba perdida por las calles de esa gran ciudad como si fuese una niña que miraba expectante todo por primera vez. Ni ella misma se imaginaba lo que era capaz de hacer por sí misma, ya que tenía la autoestima por los suelos y todo le daba miedo. Pero sin saber porqué, un día dijo basta. Pensó que era demasiado joven para ser tan infeliz y que tenía que cambiar el chip pero ya, prefería morir de desfases que de disgustos. Entonces sacó de su armario esos viejos tacones altísimos que le regalaron pero que nunca se había puesto porque le parecía que eran demasiado para ella y ese ceñido vestido con un escotazo de infarto que le marcaba cada milímetro de las curvas de su cuerpo haciendo entrever un cuerpo de escándalo. Se maquilló combinando sombras doradas y negras después de repasarse la gran raya negra del párpado que la hacia sentirse más segura y para darle el toque final se pintó los labios de un rojo intenso y añadió un poco de gloss para que brillaran y fueran totalmente irresistibles.
Se peinó haciéndose en el flequillo tirabuzones de niña buena y planchando todos los demás mechones y salió a la calle pisando fuerte, super decidida a comerse todo lo que se le pusiera por delante. Todos los hombres se giraban a mirarla embobados y le soltaban algún piropo, las mujeres le envidiaban por lo bajo y la criticaban cuando pasaba, y por una vez en la vida se sentía sexy y deseada por todos. Esa noche del sábado se desataría y ya nunca volvería a ser la de antes, esa chica inocente que había echado a perder parte de su vida por estar lamentando algo que no valía la pena; iba a descubrir de lo que realmente era capaz. Esa noche cambió completamente, fue como si otra persona hubiese entrado en su cuerpo, se propuso conseguir todo lo que quisiera. Hombres, las presas más fáciles que podían haber, con una mirada y una sonrisa ya los tenía comiendo de la palma de su mano.
Juró en ese mismo momento vengarse de todo ese tiempo sufriendo en la soledad de su habitación, ese tiempo en el que se le hundió el mundo por culpa de una relación auto-destructiva, porque ese capullo a fin de cuentas la había hecho convertirse en lo que era ahora. Una mujer segura de sí misma, promiscua,sin escrúpulos y con una terrible sed de jugar con los hombres y divertirse a su costa. Todos los recuerdos románticos vividos con él en ese momento fueron enterrados en el mismísimo infierno para dar paso a noches de locura y sexo desenfrenado donde la única regla era no sentir otra cosa que no fuera placer. Observa como el típico chico con cara de pillo se le acerca lentamente, intenta hacerlo disimuladamente pero tanto el como ella saben que está ansioso por entrarle y dirigirle la palabra. Le hace un repaso con la mirada y llega a la conclusión de que es totalmente ponible y que con un comienzo como ese, la noche se augura muy interesante.
El chico se queda parado a pocos centímetros de ella y con una voz seductora le dice ''Ey pequeñaja ¿tienes hielo?''
Con una sonrisa picarona le guiña un ojo y le dice ''De pequeñaja nada, guaperas.''
Como ya podréis imaginar ese chaval no fue ni mucho menos el último de esa gran noche, pero si el primero de su nueva vida.


miércoles, 21 de diciembre de 2011

No debiste acostumbrarme a tu voz si después solo ibas a dejarme silencios

  
Querer a alguien no deja de ser trágico. Quiero decir querer de verdad, claro. Y es trágico porque cuando ese alguien se va, te DESTROZA. Literalmente.
Duele… sin límites, sin sentido, sin tiempo…A ti no te importa, o eso parece... Por eso no puedo comprender por qué no acepto que esto es perder el tiempo, que hay cosas que simplemente no funcionan, y que tú a mí no me sientas bien. Tienes una capacidad innata para hacerme daño y mil excusas que por mi bien me tengo que creer... Lo peor de todo es que solo conseguimos hacernos peores personas, y a mí me da miedo abrir los ojos y quedarme sola…
Como si tú alguna vez me hubieses acompañado.



 

lunes, 5 de diciembre de 2011

Ojalá se cure con el tiempo

-¿Sabes por qué sigues sintiendo tanto dolor?
+¿Yo en que momento me enamoro de un gilipollas así? ¿Me lo puedes explicar? Porque cuando lo pienso te lo juro que no lo entiendo, me creía alguien con mas dedos de frente...
-Pero es que en el momento que te enamoras de esa persona no es ningún gilipollas, tú te enamoras de alguien que te deslumbra, que te encanta y admiras,no tiene nada que ver con la persona que luego aparece delante de ti. También creo que hay un componente educacional-social que explica porque normalmente las mujeres son víctimas del maltrato en mayor medida que los hombres. Yo creo que a las mujeres se les educa para que piensen que tienen que estar orgullosas de sus novios y maridos pero no de si mismas. Tú no te puedes quedar con eso, y más sobre todo cuando tienes el suficiente carácter como para no caer en una pérdida de autoestima tan grande... para empezar ni si quiera te sientes orgullosa de lo que estás haciendo y lo llevas de puta madre, empieza por ahí. También creo que hay otro componente que va explícito en nuestra educación tanto hombres como para mujeres que cada vez que pasamos por un momento así y tenemos que salir adelante una vez que alguien nos ha hecho daño pretendemos echar balones fuera y culpar al otro en lugar de reconocer las cosas que no hemos sabido hacer bien nosotros. Es necesario para no repetir esquemas la próxima vez que decidas volver a intentarlo, es más productivo y es lo único que puedes hacer, ya que no le vas a cambiar a el, la única persona a la que puedes cambiar es a ti misma.